El eclipse solar total del 12 de agosto de 2026 constituyó una oportunidad especialmente interesante no solo desde el punto de vista fotográfico, sino también como problema de ingeniería. Más que plantear la captura como una sucesión manual de fotografías, el objetivo fue desarrollar un sistema capaz de automatizar una parte sustancial del proceso: controlar directamente la cámara, maximizar el número de imágenes obtenidas, coordinar las distintas fases del eclipse y generar posteriormente una secuencia susceptible de ser procesada computacionalmente.
El resultado final es un timelapse monocromático construido a partir de aproximadamente 10.000 imágenes. Sin embargo, una parte importante del proyecto se encuentra precisamente en aquello que no aparece directamente en el vídeo: el software desarrollado específicamente para controlar la adquisición.
El problema: demasiadas operaciones para realizarlas manualmente

Un eclipse total plantea unas condiciones de captura poco habituales. No solamente cambia progresivamente la fracción visible del disco solar, sino que durante la totalidad se produce una variación enorme del rango de luminancias de interés. Al mismo tiempo, hay operaciones que necesariamente deben realizarse en momentos muy concretos, como retirar y volver a colocar el filtro solar.
Si a ello se añade la intención de obtener centenares o miles de imágenes para aplicar posteriormente reducción de ruido, alineamiento, HDR o técnicas de super-resolution, una captura completamente manual resulta poco práctica.
Por este motivo se desarrolló una aplicación específica para convertir la cámara científica en un sistema de adquisición controlado por software.
La filosofía fue mantener manuales únicamente aquellas operaciones que realmente lo requerían (principalmente el seguimiento mecánico de la montura y la manipulación física del filtro solar) y automatizar todo lo demás.
Control directo de la cámara científica
La cámara utilizada permitía modificar programáticamente los parámetros fundamentales de adquisición. Esto hizo posible que la aplicación asumiese el control de aspectos como:
- tiempo de exposición;
- secuencia y frecuencia de captura;
- número de imágenes de cada ráfaga;
- cambios de configuración entre las distintas fases;
- almacenamiento ordenado de las imágenes;
- temporización del eclipse;
- coordinación entre captura y operaciones manuales.
De esta forma, la cámara dejó de funcionar como un dispositivo que requería interacción continua y pasó a comportarse como un sensor gobernado por una estrategia de adquisición previamente definida.
El propósito no era únicamente facilitar la captura. También se buscaba que todas las imágenes quedasen adquiridas bajo condiciones conocidas y reproducibles, algo especialmente relevante cuando posteriormente se pretende realizar procesamiento computacional.
Una estrategia diferente para cada fase del eclipse
El programa se diseñó alrededor de las distintas fases del fenómeno. En lugar de mantener una estrategia de captura única, cada etapa utilizaba una configuración adaptada a sus características.
Fases parciales
Durante las fases parciales se generaba una imagen principal aproximadamente cada 10 segundos.
Sin embargo, entre dos imágenes principales la cámara continuaba trabajando. Para cada instante se obtenía una serie de aproximadamente 20 imágenes adicionales.
Estas capturas tenían varios objetivos posteriores.
En primer lugar, permitían realizar reducción de ruido mediante combinación estadística de múltiples imágenes. También proporcionaban información suficiente para reducir defectos asociados a polvo u otras irregularidades del sistema óptico.
Pero existía además una posibilidad particularmente interesante: aprovechar los pequeños desplazamientos naturales del Sol dentro del campo de visión para realizar procesos de super-resolution.
Al tratarse de una montura ecuatorial controlada manualmente, las imágenes consecutivas no coincidían exactamente a nivel subpíxel. Lo que inicialmente podría considerarse una imperfección del seguimiento se convierte, desde el punto de vista del procesamiento de imagen, en información adicional.
Una vez registradas las imágenes computacionalmente, esos pequeños desplazamientos pueden utilizarse potencialmente para reconstruir una representación con mayor información espacial que una única captura aislada.
El problema de la totalidad: un rango de exposición desconocido

La fase de totalidad planteaba un problema completamente diferente.
A diferencia de las fases parciales, en las que la fotosfera proporciona una referencia de exposición relativamente estable, durante la totalidad aparecen estructuras con diferencias de luminancia muy importantes. La corona solar, las protuberancias y las regiones próximas al disco ocultado requieren exposiciones considerablemente diferentes.
Además, no existía experiencia previa que permitiese conocer con precisión cuál sería la exposición óptima para la combinación concreta de cámara, óptica y condiciones atmosféricas.
La solución implementada en el software fue deliberadamente redundante: utilizar exposure bracketing.
Durante la totalidad, la aplicación ejecutaba automáticamente una secuencia de aproximadamente 15 tiempos de exposición diferentes. En lugar de intentar seleccionar de antemano una única exposición supuestamente correcta, se capturaba un intervalo suficientemente amplio para maximizar la probabilidad de registrar información útil.
A partir de estas secuencias se obtuvieron finalmente unas 42 imágenes HDR correspondientes a la totalidad.
Este enfoque trasladaba parte de la decisión desde el momento de captura hacia el procesamiento posterior. En una situación irrepetible y de duración limitada, disponer de información redundante resulta generalmente más valioso que intentar optimizar una única exposición.
Una interfaz deliberadamente sencilla
Aunque internamente la aplicación gestionaba un número considerable de operaciones, la interfaz utilizada durante el eclipse debía ser muy sencilla.
No tenía sentido diseñar un sistema complejo que requiriese atención constante precisamente durante los minutos más críticos del fenómeno.
La interfaz se redujo esencialmente a tres modos de captura, asociados a las principales etapas del eclipse.
Los cambios entre ellos se realizaban mediante tres controles principales. La intervención consistía fundamentalmente en indicar al programa cuándo debía comenzar cada estrategia de adquisición después de colocar o retirar manualmente el filtro solar.
Paralelamente, diferentes contadores mostraban el tiempo restante hasta los acontecimientos relevantes.
El programa funcionaba así como una especie de asistente de adquisición: no sustituía completamente la intervención del operador, pero reducía considerablemente el número de decisiones que había que tomar durante el eclipse.
Seguimiento manual asistido por software
La cámara estaba instalada sobre una montura ecuatorial de accionamiento manual.
Esto implicaba que el seguimiento solar debía corregirse periódicamente. Sin embargo, la aplicación también proporcionaba información visual para facilitar esta tarea.
El objetivo no era obtener un seguimiento astronómico perfecto durante toda la secuencia. Desde el punto de vista del procesamiento posterior, pequeñas desviaciones podían corregirse mediante registro computacional.
Esta combinación resultó especialmente interesante: el sistema mecánico proporcionaba un seguimiento aproximado mientras que el software corregía posteriormente las diferencias residuales.
En lugar de exigir precisión absoluta al sistema de captura, se distribuía el problema entre dos etapas:
seguimiento físico aproximado + registro computacional preciso.
Este planteamiento es habitual en visión por computador: determinadas limitaciones mecánicas pueden compensarse posteriormente si la información adquirida conserva suficiente calidad.
Registro computacional de aproximadamente 10.000 imágenes
El volumen final de información fue considerable.
Aproximadamente 10.000 imágenes tuvieron que ser clasificadas, registradas y procesadas para producir una secuencia temporal estable.
El registro resulta especialmente importante en este tipo de material. Aunque el Sol se desplazase en el sensor durante la captura, el resultado final debía mantener una posición espacial coherente para que el movimiento aparente correspondiese fundamentalmente al avance de la Luna sobre el disco solar.
Por tanto, el timelapse final no representa simplemente una reproducción acelerada de las fotografías originales. Es el resultado de una cadena de procesamiento que incluye selección, combinación, reducción de ruido, registro geométrico y, durante determinadas fases, composición HDR.
La automatización de la captura adquiere aquí una segunda función: producir datos estructurados de forma que su posterior procesamiento pueda también automatizarse.
El error que apareció al final del eclipse
El desarrollo del sistema permitió controlar muchas variables, pero también dejó una lección particularmente importante.
Para las fases parciales se había definido una exposición fija.
El cálculo resultaba razonable mientras el Sol permaneciese suficientemente elevado sobre el horizonte. Sin embargo, el eclipse tenía lugar durante las últimas horas del día y la altura solar disminuía progresivamente.
A medida que el Sol se aproximaba al horizonte, la longitud del trayecto óptico a través de la atmósfera aumentaba considerablemente. La extinción atmosférica redujo progresivamente la irradiancia recibida por la cámara.
Finalmente, la señal disminuyó por debajo del nivel necesario para mantener una imagen útil con los parámetros establecidos.
Como consecuencia, el Sol desaparece del timelapse algunos minutos antes de finalizar completamente el eclipse.
Paradójicamente, después de haber automatizado buena parte del sistema, la variable que terminó limitando la captura fue una que podía haberse modelizado matemáticamente.
Lo que cambiará en la siguiente versión

Este error ha señalado directamente una de las principales mejoras para futuras versiones del programa.
La exposición durante las fases parciales no debería considerarse constante.
Puede modelizarse la variación esperada de irradiancia en función de la altura solar, la masa de aire y la extinción atmosférica. A partir de esta estimación sería posible modificar automáticamente el tiempo de exposición conforme el Sol se aproxima al horizonte.
Una implementación más avanzada podría incluso cerrar completamente el bucle de control utilizando la propia imagen.
En lugar de calcular únicamente una exposición predeterminada, el programa podría medir en tiempo real parámetros como:
- nivel medio del disco solar;
- percentiles de intensidad;
- proximidad a saturación;
- relación señal-ruido;
- evolución temporal del histograma.
Con esta información podría ejecutarse un algoritmo de exposición automática específicamente diseñado para fotografía solar, manteniendo una señal aproximadamente constante independientemente de las variaciones atmosféricas.
La experiencia del eclipse ha transformado, por tanto, un problema fotográfico en un problema bastante más interesante de instrumentación y control.
De una aplicación de captura a un sistema de adquisición científica
Quizá la conclusión más interesante del proyecto sea que el software terminó desempeñando un papel mucho mayor del inicialmente previsto.
Lo que comenzó como una herramienta para automatizar disparos acabó convirtiéndose en un pequeño sistema de adquisición científica.
La aplicación coordinaba:
cámara → exposición → temporización → secuencias → seguimiento → almacenamiento → registro → procesado.
Cada una de estas etapas podía haberse realizado de manera independiente, pero integrarlas permitió reducir significativamente la incertidumbre durante un fenómeno que solamente ofrecía una oportunidad de captura.
El resultado no es perfecto. El final incompleto del eclipse demuestra precisamente que todavía existen variables que deben incorporarse al modelo.
Pero esa es probablemente la parte más valiosa del experimento.
El timelapse del 12 de agosto de 2026 constituye no solamente un registro del eclipse, sino también la primera prueba completa de un sistema de adquisición desarrollado específicamente para este tipo de observaciones.
La próxima versión incorporará parte de lo aprendido: control adaptativo de exposición, un modelo de atenuación atmosférica más completo y una automatización todavía mayor de la adquisición.
Y, en el próximo eclipse, habrá otra oportunidad para comprobar si el software ha aprendido tanto como nosotros.
