El Museo Nacional de Corea ha llevado a cabo un innovador examen no destructivo del Buda de madera sentado de Vairocana, que se encuentra en el Hermitage Jijangam en Seúl, utilizando un escáner CT cilíndrico de 1.4 metros de diámetro. Este escáner, el más grande del mundo, permite a los conservadores observar el interior del artefacto sin dañarlo, una técnica que se asemeja a la radiología médica. La figura, que fue encargada en 1622 por la reina Jangryeol, ha sido objeto de estudio para evaluar su estado de conservación y comprender mejor su estructura interna.
El proceso de escaneo, que se realizó el 14 de julio, reveló detalles ocultos en el interior del Buda, como espacios vacíos y siluetas inusuales que corresponden a objetos rituales colocados durante la ceremonia de bokjang, un rito que implica insertar diversos elementos dentro de la estatua para infundirle significado espiritual. Antes de la llegada de este nuevo escáner, el museo solo podía examinar objetos de hasta 80 cm de ancho y 110 cm de alto, limitando las posibilidades de investigación en piezas más grandes.
El escáner CT funciona mediante la rotación de rayos X alrededor del objeto, generando imágenes en secciones y reconstruyendo datos en imágenes tridimensionales. Este método permite a los conservadores identificar la ubicación de los objetos internos sin necesidad de abrir la estatua, lo que podría causar daños irreparables. La importancia de esta técnica radica en su capacidad para preservar el patrimonio cultural mientras se obtiene información valiosa sobre la historia y la fabricación de los artefactos.
Además del escáner CT, el laboratorio de conservación del museo cuenta con otros instrumentos de diagnóstico no destructivos, como sistemas de rayos X de alta y baja energía, que permiten examinar una amplia gama de objetos, desde grandes estatuas hasta pequeñas piezas de joyería. La investigación en este campo está en constante evolución, y los científicos están trabajando para estandarizar los formatos de datos generados por estos escaneos, lo que facilitará la integración de la información y su acceso a través de inteligencia artificial.
El avance en la tecnología de diagnóstico no destructivo promete transformar la forma en que se estudia y conserva el patrimonio cultural. A medida que se desarrollan nuevas herramientas y se establecen estándares, el futuro de la conservación cultural se vislumbra más prometedor, con la posibilidad de que la inteligencia artificial desempeñe un papel clave en la identificación y diagnóstico de defectos en los artefactos examinados.
